ATENCIÓN: Mis reflexiones son tan atropelladas como lo soy yo cuando cuento algo. ji

viernes, 15 de agosto de 2008

A un año del terremoto

El año pasado, el terremoto y yo nos dimos cita en el micro en el cual me desplazaba rumbo a la universidad en plenas vacaciones. Ese día teníamos una reunión en la FEPUC, donde yo era secretaria de Defensa, e íbamos a debatir problemas internos de nuestra mesa directiva. Cuando llegué todos estábamos desesperados por llamar a nuestras casas. Nadie podía imaginar en ese momento lo que se estaba viviendo al Sur.


Los días que vinieron significaron un gran trabajo de coordinación, yo me quedaba en mi casa a vivir las réplicas constantes mientras miraba la televisión y enviaba mails a la FEPUC para reportar los lugares de donación, las cosas que se requerían en la zona, los hospitales a donde donar sangre, etc. El objetivo era que los estudiantes se enteraran por correo el lugar de donación más próximo a su casa. Joel Fernández, Burrito (grande amío!!), coordinaba con la REA y la DARS los envíos a Chincha, Pisco e Ica.
Pasó el tiempo y veía que muchos esfuerzos se concentraban en Ica, y en mi casa no dejábamos de hablar de nuestro hermanos de Huancavelica, el departamento más pobre del Perú, que también tenía zonas afectadas y su gente estaba durmiendo en las calles con el frío de la sierra posándose sobre ellos. Poca ayuda llegaba del Gobierno Central, el gobierno regional hacía lo que podía (dejando de lado las denuncias acerca de donaciones que desaparecieron), y los municipios no se daban abasto. Otros países mandaron y algunos lo hicieron de manera exclusiva a este departamento, pero aún así era muy poca. Así que empecé a coordinar con la REA y la DARS la posibilidad de hacer al menos un envío para Huancavelica, insignificante en comparación con la necesidad, pero que superó las expectativas cuando llegamos a la zona e hicimos el trasbordo de las donaciones.



Al regreso el escenario era terrible, madres de familia haciendo señas a los carros en la carretera para que les hicieran donaciones de comida para las ollas comunes. Recuerdo que tuve que hacer un esfuerzo enorme para que las lágrimas no se me cayeran de sentirme tan impotente, tan ridícula.



Un año ha pasado y el Sur se ha ido levantando. Gracias al Gobierno? Creo que más que nada gracias su gente y la ayuda de muchas personas que fueron constantes en su labor.
Hoy por esas cosas del destino mi nombre fue mencionado en El Comercio, es la nueva sección SIC, la verdad siento que no hice mucho, que pude haber hecho mucho más y eso me lleva a escribir esto. Quizás un poco la culpa de haber dejado que pasara el tiempo y no haber seguido ayudando, quizás me escude en que hice muchas más cosas luego en mi trabajo como secretaria de defensa, pero ese amarguito sigue allí.
Sigamos ayudando al Sur!

3 comentarios:

Raul O. dijo...

Nunca una ayuda es poca, sobre todo si se hace con buena intencion y sacrificando otras cosas... que bueno que hayas estado por Huancavelica.

Ojala el gobierno haga algo bueno y apoyen a los damnificados de una buena vez.. pensar que Alan se molesto con un reportero español porque este le reclamo el poco apoyo recibido en la zona en la 1era semana.. ha pasado un año y la ayuda aun es insuficiente..

Javier dijo...

Un año despues y todavia hay muchas cosas que faltan...

Empezando por el Gobierno y continuando en nosotros, debemos mantener la ayuda hacia los hermanos del sur quienes todavia nos necesitan de una u otra manera.

Carlos Eduardo Pérez Crespo dijo...

gracias ingrid!!!! visitaré tu blog más seguido ahora q lo conozco!!! besotes!!!


Carlos P.